La saga del chocolate en verdad comienza, a partir del descubrimiento de América, pues hasta 1492 el Viejo Mundo nada sabía sobre el delicioso y extraordinario alimento. Cristóbal Colón, regresando triunfante de sus conquistas en el Nuevo Mundo, presenta a la corte del Rey Ferdinando y de la Reina Isabela algunas semillas del cacao - pero poca o ninguna importancia se le dio en la época.
Se admiten que los indios aztecas fueron los primeros chocólatras conocidos de la historia. Ellos colectaban semillas de cacao y hacían una infusión que creían ser un poderoso afrodisíaco, llamada "chocolate" (líquido caliente). El imperador azteca Montezuma llegaba a beberse más de 50 porciones diarias - y cuidaba siempre de tomarse una dosis extra antes de entrar no su harén. Esto hizo que Cortez, el conquistador europeo, y sus hombres creyeran que el chocolate podría intensificar su actuación sexual.
Al regresar a España en 1528, Cortez regaló al Rey Carlos V algunas preciosas semillas de cacao - y a partir de esta fecha, el chocolate comenzó definitivamente a hacer su historia, llegando a ser tan popular y valioso en España que su producción fue mantenida en secreto por más de un siglo. La escasez de chocolate durante el siglo XVII hizo que este se transformara en un regalo de excepcional valor. Aún así, los monjes de los monasterios españoles, responsables por la manufactura del líquido, no pudieron esconderlo por mucho tiempo más.
Se cree que el chocolate haya llegado a Gran-Bretaña en la segunda mitad del siglo XVII, siendo así, la primera "fábrica" de chocolate inglesa surgió en 1657. Poquito a poco, la producción artesanal dio lugar a la producción en masa, y alrededor de 1730 su precio ya era asequible a una gran parte da populación. El invento de la prensa de cacao en 1828 disminuyó aún más los costes de producción.
Cuando la princesa Maria Teresa de España fue prometida al Rey Luis XVI, de Francia, ella le envió chocolate como regalo en una cesta ornamentada. Más tarde, su fijación por el chocolate se hizo tan intensa que ella contrató a su propio chocolatier.
Durante buena parte del siglo XIX, el chocolate siguió siendo consumido exclusivamente en la forma líquida - pero a partir de 1861 pasó a ser vendido en la forma sólida, empaquetado en cajas con formato de corazón. Y solo en 1876, en Vevey, en Suiza, el chocolatier Daniel Peter desarrollo la técnica de añadir leche al chocolate, creando el producto final que consumimos hoy en día.
El chocolate contiene más de 300 substancias químicas diferentes y varios nutrientes necesarios al cuerpo. Se calcula que una barra media contenga:
La grasa (manteca) existente en el cacao le da al chocolate su textura característica. Investigadores enseñaron que esta grasa no aumenta los niveles sanguíneos de colesterol, principalmente debido al alto contenido de ácido esteárico. Aún más: Investigaciones recientes en la Universidad de California demuestran que el chocolate presenta niveles elevados de productos químicos conocidos como flavonoides y fenólicos - y se conoce que algunos fenólicos pueden disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas. Recientemente, por ejemplo, investigaciones demuestran que dosis moderadas de vino tinto (una copa por día) ejercen efectos benéficos sobre el corazón y se cree que esto se da exactamente por la presencia de estos compuestos en la bebida; ellos también se encuentran en el chocolate.
Fuente:” Boa Saúde” (web)